ENTREVISTA: Esteban Echeverría
Conversamos vía whatsapp con Esteban Echeverría, director y
productor de cine. Es un porteño con todas las letras, pero antes de que el
mundo se detuviera decidió venir a pasar la cuarentena en Tapalqué.
Es hijo de nuestro pueblo. De la “Negra” Barra como le gusta
decir a él y de “Beto” Echeverría.
¿Qué te motivó a pasar la cuarentena en Tapalqué?
— El tema de la cuarentena en Tapalqué fue medio
obligado en realidad. En Buenos Aires ya se venía hablando de esa posibilidad,
mientras que acá ya estaban cerrando
restaurantes y bares. Me parecía raro desde allá, pero después cuando
los rumores del aislamiento fueron fuertes decidí venirme. Me parecía un lugar
mucho más agradable y menos peligroso
para lo que se venía y lamentablemente
tuve razón. Allá está todo muy complicado.
Eso me permitió seguir trabajando desde acá,
online en mi productora y dando clases en la universidad. Así que contento con
la decisión.
¿Cómo se afectaron tu rutina y tu trabajo?
—Hay algo muy extraño que tiene que ver con el
desarraigo. Es muy raro. Estoy en la casa de mi vieja y yo vivo solo hace más
de 20 años, así que, por momentos la convivencia parece una especie de
retroceso a la adolescencia (risas). Pero contento de estar acá y acompañarla a
mi vieja.
La rutina se modificó
totalmente y el trabajo es muy difícil,
me cuesta el doble de energía. Por ejemplo dar clases es muy duro, y manejarse todo el tiempo con pantallas es
bastante terrible.
Contame como fue lo de las series animadas
“Krakatoa” y “No tan distintos “que estrenaste recientemente
—Bueno en medio de este lío, y eso fue lo único
positivo de la pandemia, hubo muchas posibilidades para los que hacemos
animación de estrenar o empezar proyectos nuevos. Porque todo lo que es filmado
está bastante frenado. Entonces tuvimos la oportunidad de estrenar una serie que
estabámos haciendo con PakaPaka. Primero la estrenamos en la plataforma Contar
-Argentina- y después en Colombia en el canal Capital de la ciudad de Bogotá.
Estamos muy contentos y charlando la posibilidad de encarar una segunda
temporada. Eso se dio por movimientos grandes que hicieron, sobre todo, los
canales estatales para tener contenidos para la genta en cuarentena. Así que
bueno, desgracia con suerte en ese sentido.
Imagino que cuando empezó todo lo del Covid19
habrás pensado en alguna analogía con el cine
— Bueno, sí. Lo primero que pensé fue Contagio
de Steven Soderbergh, que fue realmente muy parecido. El virus es un poco más
letal, bah terriblemente más letal. Empieza en China también, y se trata
básicamente de investigadores que están buscado el caso cero para encontrar la
cura. Es muy impresionante la película, excelente y triste también. Obviamente
llegan a niveles mucho más violentos. Bueno comparado con lo que vivimos
nosotros porque comparado con Europa, EEUU, Brasil o ahora chile, es muy parecido
en realidad. Espero realmente que AMBA pueda resistir. Estoy bastante
preocupado con eso.
Si tuvieras que contar toda esta experiencia en
una película, ¿cómo la imaginás: la típica de Hollywood apocalíptica o te
inclinás más por las pequeñas historias?
—Me parece que yo lo contaría desde algo muy
chiquito. Quizás haría una película coral con distintas historias que no tengan
nada que ver con la pandemia pero que el contexto sea la pandemia. Medio
parecido a Babel de Iñarritu. Una muestra humana de las consecuencias de
algo así. No se, un parto en una casa,
una muerte, dos ancianos solos, algún lugar donde no hacen ningún tipo de
cuarentena. Hay miles de historias que se pueden contar.
Tenés escrita una serie que se desarrolla en
Tapalqué ¿Qué te atrae del pueblo, además de los afectos?
—Tengo varias cosas escritas, un “largo” que me
gustaría hacer acá, una serie. Son proyectos bastante complejos. Estuvimos a
punto de hacer una serie que se llama “El ateo” una serie fantástica, pero
bueno las crisis de los años que pasaron más esta crisis complicaron todo. Pero
ya lo vamos a hacer seguramente, como también vamos a terminar el corto del
taller. Y habrá miles de proyectos a futuro.
A mí lo que me encanta de Tapalqué, como narrador
audiovisual, es que lo conozco y eso es muy lindo. Durante toda mi vida parte de mi tiempo fue acá, entonces cada vez
me atrae más. Incluso más allá de la pandemia me atrae la idea de instalarme en
este lugar. Brindar una posibilidad de que la gente se anime a contar audiovisualmente
cosas -como hago con el taller-.
Básicamente sí, me parece que los afectos son muy
importantes, pero también me parece que hay poco narrado desde el interior de
la provincia de Bs. As., de estos pueblos. Creo que lo humano es
particularmente único en estos lugares, muy diferente a las grandes ciudades. Y
acá hay una personalidad que no la tienen otros lugares, incluso dentro de la
provincia de Bs. As. Tapalqué es muy particular. Con las cosas buenas y malas.
Eso está buenísimo porque con las dos cosas se pueden sacar grandes historias.
Me doy cuenta en el taller con las historias y guiones que surgen.
¿Cómo imaginás el futuro, sos de los que piensan
que esta situación de pandemia nos va a cambiar para siempre la forma de vivir?
¿Y tu futuro?
—Tengo la sensación, y me da la ilusión también, de que algunas economías o industrias creativas van a salirse un poco de las ciudades. Esto no va a terminar cuando aparezca la vacuna y listo. Me parece que, culturalmente el argentino de la ciudad ya cambió para siempre; me da esa sensación. Y eso a mí también me da muchas ganas de asentarme un poco más acá. Porque soy justamente eso, un porteño que ve a Bs. As. desde una forma mucho más objetiva desde acá. Y ahora entiendo cada vez más lo que me contaban de como veian a Bs. As. desde acá. A partir de esto y conociendo las historias de mis amigos encerrados en esas cajas, que son los departamentos, es como muy real ver lo negativo de las grandes ciudades. Yo creo que acá hay mucho cielo para contar historias (se ríe).
Recomendanos algo para ver
en este tiempo de aislamiento.
—Hay que ver todo lo de Hayao Miyazaki
(están en Netflix), son alucinantes, muy increíbles en su magnitud. Es
muy lindo para irse a través de sus películas. Hay que buscar películas para irse,
es la hora de ver fantasía, sin duda; hay que ver historias que nos saquen de
esta realidad un poco. Que los adultos se animen porque no son infantiles. Hay
mucha humanidad y reflexión en esas película.

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