LOS MÁS PEQUEÑOS DE LA ALDEA: Crianza respetuosa
Por Dra. Florencia Núñez.
Pediatra SAP
“Crecer para un niño no debería ser una carrera
hacia la independencia, sino el resultado de múltiples encuentros con pares y
adultos en un contexto de amor, placer y respeto por su individualidad y su
espontaneidad.” Ivana Raschkovan. Infancias Respetadas: Crianza y vínculos
tempranos. Aique2019
Trabajar con los niños y sus familias deriva en la
reflexión cotidiana, particular y permanente acerca de cómo acompañarlos desde
el amor para que crezcan sanos y felices.
Uno de los desafíos más
importantes en el consultorio deviene de los temas de crianza.
Como expresa la psicóloga Ivana Raschkovan en su
libro Infancias Respetadas: “Hablar de crianza incluye todas las prácticas que
forman parte de la vida cotidiana de los niños y de los vínculos con sus
cuidadores. Engloba los modos de tomarlos en brazos, de hablar con ellos, las
palabras que utilizamos, las formas en que ejercemos las tareas de cuidado de
la rutina diaria; como el baño, el dormir, la alimentación, etc. Forman parte
de la crianza también la transmisión de valores y costumbres sociales, la
construcción de los límites e innumerables acciones cotidianas que realizamos
los adultos a cargo del cuidado y la educación de los niños.”
En el último tiempo éstas han sido puestas en
discusión en nuestra sociedad construyendo un nuevo discurso social: la crianza
respetuosa.
La crianza respetuosa interpreta al niño como un
sujeto activo de derechos. No como un adulto en miniatura, no como un ser
indefenso sino como un sujeto con necesidades, deseos, intereses y tiempos
propios. Así nos propone revisar prácticas ya instaladas como obligar a dar un
beso, dejar llorar para que no se malcríe, usar el castigo para poner límites,
etc. Nos interpela y nos invita a
repensarnos, a deconstruirnos, a reformular nuestras ideas y costumbres.
Criar no resulta nada fácil. Implica muchas veces
conflictos y tensiones. La crianza respetuosa no quiere decir satisfacer
indiscriminadamente todos los deseos del niño pero sí escucharlos, validarlos,
aún cuando no estemos en condiciones de complacerlos. La crianza respetuosa
viene a proponernos ser adultos
disponibles, más atentos, reflexivos y empáticos.

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