LOS MÁS PEQUEÑOS DE LA ALDEA: La alimentación será saludable o no será
Por Dra. Florencia Núñez.
Pediatra SAP
Si hay un tema que creo relevante en el cuidado de
la salud es la alimentación. Desde que soy mamá he ido aprendiendo y prestando
más atención a los alimentos que llevamos a la mesa de nuestras casas y los que
ponemos a disposición de los niños. Y en ese proceso he descubierto a
profesionales de diferentes áreas que introducen conceptos nuevos, cuestionan
lo establecido y se animan a plantear una alimentación alejada del marketing,
en sintonía con la naturaleza, cercana al disfrute de cocinar y compartir.
Antes acostumbraba a mirar las calorías en los
envases y ahora sé que es más importante conocer los ingredientes. Aprender a
leer las etiquetas resulta fundamental para entender lo que en verdad estamos
ingiriendo. Entonces el ingrediente que está primero en la lista es lo que el alimento contiene en
mayor proporción, así hasta llegar al último. Por ejemplo el turrón de maní tiene en mayor proporción jarabe de glucosa,
harina de trigo, azúcar y sólo en un 10% maní.
El asunto del turrón se vuelve paradigmático
porque en muchas ocasiones es indicado como colación por profesionales de la
salud. Imagínense y vayan a mirar la etiqueta de las “saludables” Frutigran ®.
Así como en el caso de esa golosina o galletitas,
aparecen y se instalan en nuestro imaginario a través de la publicidad,
alimentos poco sanos que son vendidos como nutritivos. Uno de los más
posicionados en la mesa familiar es el yogur. El yogur es un alimento ultraprocesado
en base a leche de vaca que socialmente es promovido sobre todo para la
alimentación de los más pequeños. Así, entre personajes de superhéroes y
dibujos animados, llega a nuestros hijos un producto con alto contenido de
azúcares, colorantes y conservantes que interfiere con la incorporación de
otros alimentos y atenta contra sus dientes.
Si seguimos con la lista, el panorama se vuelve
angustiante y vemos que mucho de lo que comemos no es lo que realmente creemos
que es.
Pero como lo último que queremos es desesperar
podemos empezar a cuestionarnos, a seleccionar y a darle la oportunidad a
grupos de alimentos que no soñábamos con probar o preparar. Amiguémonos con las
frutas, las verduras, los frutos secos y también con las legumbres. Visitemos
más las dietéticas y menos los super. Programemos mejor las compras (qué
difícil) y cocinemos en casa. Elijamos siempre como bebida al agua.
No es fácil pero vale la pena, porque la
alimentación será saludable o no será.
Les recomiendo buscar en
redes sociales a Soledad Barrutti (periodista de investigación, autora de los
libros Malcomidos y Mala Leche), Natalia Kiako (periodista, autora del blog
nataliakiako.com.ar con recetas saludables) y Dr Eduardo Angel Cueto Rúa
(pediatra, gastroenterólogo, fundador de la Asociación Celíaca Argentina). Un
montón de infomación para empezar.

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